El Polvorí, botiga de petards
El Polvorí, botiga de petards

Sin petardos no sería San Juan

El Polvorí es el nombre propio del negocio pirotécnico a Mataró: una empresa familiar de venta de petardos que prioriza el trato personal y experto con los clientes de toda la vida

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A todo el mundo le pasa cuando gira la hoja del calendario y ve que es junio, es automático. Piensas en el inicio del verano, de las vacaciones escolares, en San Juan. La verbena es uno de aquellos puntos clave del calendario y puerta asociado un consumo muy concreto y tradicional. Bien a menudo se habla de las cocas o del cava pero si hay un elemento diferencial por encima de los otros este es el de la pirotecnia. Sin petardos no sería San Juan y sin sus colores y chasquidos el anochecer, noche y madrugada del 23 de junio serían cómo cualquiera otro día del calendario. Sin más.

Con los petardos de San Juan pasa a menudo cómo con las castañas y moniatos de la Castañada, que todo el mundo piensa cuando el día ya es encima, que se acumulan las compras en los últimos días (y sobre todo el mismo 23) y que hay el fenómeno de las 'colas culturales'. No hay nadie a Mataró que pueda hablar con tanto conocimiento de realidad de este hecho cómo en Xavi Matamala, el responsable del Polvorí, a la calle de Altafulla. Este negocio familiar que ya va por la segunda generación es el último comercio pirotécnico local que queda en un entorno cada vez más dominado por las multinacionales. Pero a la hora de comprar los petardos que queremos encender en la noche más mágica podemos hacer cómo con cualquiera otro acto de consumo: priorizar el servicio, la proximidad y el asesoramiento. Y a esto es al que se coge El Polvorín, ya preparado por el San Juan 2023.

"Yo a los 14 años ya estaba en la tienda y aprendí a empatitzar con el cliente. Intentamos ser abiertos y apacibles y la gente valora esta especialización de comercio de toda la vida. No hay cosa que me gusta más que ver las mismas familias viniendo a la tienda, año tras año, algunos venden los hijos cómo ya venían los padres", explica Matamala que posa en valor que "el que nos puede diferenciar es este conocimiento del que vendemos: yo he probado y sé las características de todo el que tenemos y por lo tanto puedo responder a las preguntas y resolver dudas". Aún así, el patrón de compra acostumbra a ser similar: todo el mundo quiere que los artefactos duren mucho, chasqueen fuerte (en el caso de los más explosivos, está claro) y echa mucho la novedad. A un tendero de toda la vida se le puede preguntar siempre "qué hay de nuevo, este año?" del mismo modo que en plaza preguntas por cómo están los tomates, por ejemplo.

Al Polvorín los gusta trabajar conociendo el material. "Prefiero trabajar con producción nacional a pesar de que también hay producto chino. Hay clásicos cómo los cohetes o las tracas que siempre salen, o las cebollas por la chiquillería", explica Matamala.

Clientes también de fuera de Mataró

Xavi Matamala explica que "nos gusta ver cómo viene año tras año clientes incluso de fuera de Mataró y lo Maresme, que valoran este trato, el asesoramiento, el carinyo y el amor que miramos de dar a cada venta". En esto también es nota el deix del tendero que tiene ojo, que conoce y recuerda y que es siempre el mismo. El personal eventual de una casetam por pura lógica, no tiene este bagaje y se nota. En la Calle de Altafulla, cuando llega el junio, se nota más que viene San Juan

Comentarios (1)

Alex R Hace 8 meses
Doncs considero que es tindria de prohibir la venda de petards. A part de cremar diners inútilment q es poden dedicar a coses més útils(aquí cadascú és lliure). A nivell de país contamina atmosfera, causa moltes molésties sobretot animals i gent gran. I no diguem ja els accidents e incèndis. És una costum de la Edat Mitja, retrograda i per tant per gent sense mentalitat moderna.