Los Reyes también llevan el mejor tortell del año
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Los Reyes también llevan el mejor tortell del año

Cugat Comas

Los Reyes también traen el mejor roscón del año

El roscón de Reyes, hecho del día y de buena pastelería, es el dulce que simboliza en la mesa el final de las fiestas de Navidad

El día de Reyes es lo más esperado del año, y no solo por la quitxalla de la familia. Para todo el mundo. Desengañémonos: a quien no le guste este jorn… no completaremos la frase. Pero imaginaos el estirabot más gordo de todos y haréis corto. Los Reyes es el mejor que nos pasa por más que los oriolmitjàs parece que hayan nacido para amodorrarnos la insistencia. Aquí y ahora, desde esta tribuna gastronómica, somos rotundamente monárquicos. Durante 24 horas al año, se entiende.

Reyes es la Cabalgata , la donde la miras, con quienes quedas y los caramelos que recoges. Antes de que cambiaran el recorrido, también era uno Frankfurt intempestiu o quien dice uno dice dos. También es las prisas, el comprar, envolver y esconder. Reyes es joderse el cava que se supone que se beben los Reyes cuando la chiquillería ronca y una tabla alargada en muchos casos (de estas que ahora no se pueden alargar) que se alarga. Reyes es familia y también pandilla. Almorzar dulce (chocolate deshecho) e ir picando en cada casa del itinerario regado de regalos. Reyes son gritos y miradas cómplices, es también comer e incluso cenar. Propongo un reto: recompteu todo el que comeréis a lo largo del jueves 6 de enero y si hace falta le sumáis la vigilia y veréis cómo probablemente son las 24 horas más excesivas del calendario. Se llama mucha Navidad y Santo Esteve, pero el día de Reyes también es proclive a la ingesta y posterior digestión. Que quede aquí el aviso.

De todos los elementos propios de Reyes, ninguno tiene el protagonismo central del Tortell. En cierto modo cuando aparece a los postres es cómo si las fiestas admitieran su caducidad. Cómo si empezara a bajar el telón. El tortell de Reyes es seguramente el más esperado y distinguido de un calendario que también tiene de propios y versionats cómo la herradura de Sant Antoni o el sable de Santo Simó.

El tortell de Reis

Tortell de Reyes

Un tortell que tiene que ser bueno

El momento del Tortell es el mejor, y no hay fartanera que se pueda argumentar en contra. Toca comerlo y que sea bueno. No nos lo llevan los Reyes directamente pero sí que nos permiten la penitencia necesaria de pagar al pastelero de confianza. Las colas de gente que lo ha encargado y la espera son una de las estampas propias del día. Tragí de gente arriba y abajo y ante los templos dulces, espera paciente. El tortell no tiene que ser de supermercado o, en todo caso, el que venden allá no tendría que llevar el mismo nombre. El tortell de Reyes es fresco, artesanal y hecho del mismo día. Las familias pasteleras ya saben que el mismo día de Reyes, hasta que no sea tarde, poco papel de regalo pueden rasgar.

El tortell de Reyes es uno de los dulces de las fiestas de Nadal que se mantiene más arraigado a la tradición, tanto en formatos cómo en presentaciones y se puede considerar cómo el elemento gastronómico que cierra el ciclo de Nadal. Los de mazapán y cabello de ángel se consideran los más tradicionales, si bien cómo en otras tradiciones la innovación se ha abierto también con el tortell. El tortell de Reyes es una pasta de brioix rellena de mazapán, nata, crema o trufa. Hecho y fornejada del día. Buenísima. Tanto el cava cómo algún vino dulce mariden de perlas.


Una costumbre que viene de lejos

Dicen y daremos por bono que la costumbre de comer este dulce se remonta a tiempo ancestrales. Se cree que su origen se encuentra en las fiestas de invierno que hacían los romanos, donde se servían unas cocas con higos, dàtils y miel. estuvo en el siglo III d.C. cuando se introdujo la haba, símbolo de prosperidad y fertilidad. La costumbre quedó muy arraigado a Francia, donde en el siglo XVIII un cocinero quiso sorprender Luciera XV introduciendo una moneda de oro dentro del tortell. Desde entonces, la sorpresa más preciada es la moneda (que después sería una figureta) y no la haba, convertida en un símbolo negativo que, en casa nuestra, obliga a pagar el tortell del año siguiente. Por el contrario, a quien le sale la figureta de uno de los tres Reyes, le corresponde la corona de cartón abrillantado, no apto para cráneos propios de gente de Mataró.

El Gremio de Pasteleros hace años que hace acompañar los tortells bonos de una octaveta con un pretenso verso que recuerda el ancestralitat y los elementos del Tortell, la corona y la haba, pero lo hace en forma de auténtico atentado a la lengua que no ganaría ni unos Juegos Florales de quinto de primaria.

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