Las restricciones de la Covid limitan muchas de las actividades preferidas de los adolescentes
Las restricciones de la Covid limitan muchas de las actividades preferidas de los adolescentes

Adolescentes frustrados por las restricciones de la Covid: cómo gestionarlo

Las limitaciones impuestas por la pandemia restringen muchas de las actividades preferidas de los más jóvenes; psicólogos mataronenses ofrecen pautas a las familias para afrontarlo

No tiene muy sentido establecer una competición sobre qué colectivos lo han pasado peor durante la pandemia de Covid-19 , porque la crisis sanitaria, social y económica se ha ensañado –y sigue haciéndolo- con prácticamente todo el mundo sin hacer distinciones. Dicho esto, estos tiempos están siendo particularmente difíciles para las familias con hijos adolescentes. El confinamiento fue especialmente árido para los menores de 18 años; mientras en las diversas fases de desconfinamiento los adultos podían salir a trabajar y a comprar, y los hijos pequeños a pasear con sus padres, ellos se mantenían clausurados en casa sin escuela ni otras actividades educativas, deportivas y de ocio, con el móvil y la tablet como única conexión con el exterior.

"Los adolescentes son unos de los grandes olvidados de esta crisis" dice el psicólogo Héctor González

Ahora, en la llamada "nueva normalidad" actual, a pesar de que los mujer más margen de movimiento, sigue siendo especialmente dura con ellos. Escuela presencial sí (a no ser que un brote de Covid confine su grupo) y también actividades extraescolar a pesar de que con bastantes limitaciones; por el resto, una montaña de restricciones que, si bien son aplicables a toda la población y no exclusivas para ellos, a los adolescentes se los hacen especialmente difíciles de digerir. "No tan sólo porque, por propia naturaleza, son reticentes a cumplir con normas y obligaciones; también porque al contrario que a otros colectivos, no los estamos dando casi ninguna alternativa para socializarse, algo vital para ellos" explica Héctor González, psicólogo de la Fundación Hospital de Mataró especializado en la atención a la infancia y la adolescencia. "La sensación es que los adolescentes son unos de los grandes olvidados de esta crisis", añade.

Los problemas de convivencia con los hijos adolescentes han empeorado con el confinamiento

Desde la Fundación Hospital, el hotel de entidades sociosanitarias de la capital del Maresme, apoyan a servicios municipales del Ayuntamiento como por ejemplo Bienestar Social, desde donde durando estos meses los han derivado varios casos de adolescentes que, como consecuencia del confinamiento, presentaban problemas de conducta, de relación con los padres y otros trastornos vinculados a la salud mental y emocional. "Los casos que ya eran conflictivos, vinculados sobre todo a la incapacidad de comunicarse entre padres e hijos, se han agravado durante el confinamiento", explica González. Tener que convivir las 24 horas del día, siete días a la semana, entre las mismas cuatro paredes ha hecho que algunas situaciones familiares, ya difíciles de entrada, acontecieran insostenibles. "Todo su círculo se ha visto restringido, el punto de máximo apoyo para un adolescente es su círculo social, sus amigos más que no los padres. Todas las limitaciones y restricciones en este ámbito los han generado mucha frustración, y esto lo acaban pagando con quien tienen más cerca, con la familia" destaca el psicólogo.

Pero ni mucho menos toda la culpa es de los chicos y chicas; a menudo sus padres no han sabido, tampoco, como gestionar la situación. "A muchos de ellos los hemos tenido que pedir que revisaran los parámetros de comunicación que mantenían con sus hijos: ser mucho más pacientes y suaves, intentar hacer cosas juntos pero a la vez dejarlos que tuvieran su propio espacio" constatan desde la Fundación Hospital. Y, sobre todo, interesarse por ellos. "A menudo hay padres que nos dicen que la comunicación con sus hijos adolescentes es imposible, pero cuando indagas un poco te das cuenta que en realidad no los conocen, no saben ni que hacen ni que los gusta más allá de ver que juegan mucho al Fortnite".

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Consejos para madres y padres

  • Si se arrastra un conflicto anterior, no es el momento de solucionarlo: ahora basta con afrontar conjuntamente la situación actual
  • Respetar la necesidad del adolescente de un espacio propio, y no preocuparse si se cierra en la habitación (a no ser que muestre conductas agresivas o patológicas)
  • Gestionar el consumo de información respecto a la Covid: poner filtro a los contenidos sensacionalistas que generan angustia
  • Encontrar espacios y momentos compartidos, y mostrar interés por aquello que el adolescente hace, consume y le gusta
  • Replantear la manera como se comunican con los hijos adolescentes: ya no son niños y niñas pequeños, pero a menudo se sigan dirigiendo a ellos como tales
  • Aceptar que su círculo de amistades es el principal elemento de socialización, por ante la propia familia
  • Los padres tienen que hacer, más que nunca, de modelo: aquello que piden a su hijo, ellos lo tienen que cumplir primero, ser ejemplares.
  • Buscar la fórmula del pacto; si los pedimos que cambien actitudes y comportamientos, a cambio admitir errores propios y prometer corregirlos

Reuniones sociales limitadas, ocio nocturno cercado, rigidez en las aulas... Todo son restricciones

El fin del confinamiento ha aligerado la situación, sobre todo a raíz del reencuentro con los amigos y el regreso físico al instituto. Pero las restricciones actuales, que afectan a todo el mundo, parecen especialmente diseñadas para hacerlos la pascua. La prohibición de reuniones sociales de más de seis personas, cuando muchos adolescentes se juntan en pandillas mucho más numerosas; y el cierre a cerradura y cerrojo del ocio nocturno, los ha dejado sin dos de sus principales espacios de socialización. El regreso en la escuela, a pesar de que deseado para muchos jóvenes que estaban hartos de pasarse el día ante el ordenador en clases y deberes virtuales a menudo bastante deficientes, tampoco está resultando sencillo. Varios maestros consultados por Capgros.com, que mantienen el anonimato para no perjudicar sus alumnos ni centros educativos, reconocen que a muchos de ellos se los ve "cansados y agobiados", a pesar de que el curso tan sólo acaba de empezar. "El ambiente en la escuela es marcial, se sienten como soldados todo el rato en fila, controlados, cumpliendo órdenes", relata una maestra. La perspectiva de todo un curso con esta dinámica los acaba resultando deprimente, porque los supone un cambio muy fuerte respecto al que hasta ahora había sido la escuela para ellos.

"En el retorno a los institutos, los adolescentes se pueden sentir abrumados"

"Es normal que en este retorno a los institutos, los adolescentes se puedan sentir abrumados", explica Sara Almeda, psicóloga clínica especializada en la atención a niños y adolescentes, de la clínica Issa de Mataró. Almeda explica que para los jóvenes que atiende ha sido "muy positivo este regreso porque han podido reencontrarse con sus compañeros, pero también está siendo un proceso muy normativo para ellos, con muchos cambios respecto al que estaban acostumbrados". Pero la psicóloga rompe una lanza a favor de este colectivo, puesto que su experiencia en estos últimos meses ha sido, en general, muy positiva. "He comprobado que, mayoritariamente, han entendido la situación que viven y la han aceptado, y si bien han echado de menos el contacto con su grupo de amigos, han sabido gestionarlo para mantener las relaciones. Se han sabido construir sus propias alternativas", constata.

Almeda destaca que, a menudo, han sido los padres los que han presentado más problemas a la hora de afrontar la situación: "Muchas familias nos pedían cómo podían ayudar sus hijos, y en cambio eran ellos los adultos de la casa los más angustiados con cuestiones como el teletrabajo, los horarios y la organización, y acababan proyectando sus ansiedades a los hijos". La solución a los problemas familiares, al final, acababa siendo más efectiva cuando se basaba más al apoyar y herramientas de gestión a madres y padres, en ninguna parte de centrarse en los adolescentes. "Por naturaleza tienen una gran capacidad de adaptarse y de encontrar nuevas vías. La situación que vivimos va por largo, y así es como lo tenemos que enfocar, y todo ello habrá sido parte de su desarrollo académico y personal; sabrán encontrar sus propias estrategias para salir adelante ", concluye Almeda.

 

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