Roses
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Un fin de semana en el Empordà: infinidad de rincones para desconectar

Propuestas para pasar un par de días agradables al nordeste del país. Desde lugares mediáticos a joyas ocultas.

De la Garrtotxa de Ampurdán al Cap de Creus pasando por las Salinas-Bassegoda, y de la Albera al Massís del Montgrí pasando por la Plana de l'Empordà: un montón de sorpresas para descubrir. Este reclamo turístico de la zona es bastante inspirador, pero nada comparado con comprobarlo personalmente. La fuerza de la tramuntana, combinada con la calidez de la costa mediterránea, confieren a la Ampurdán una magia especial.

El Ampurdán es, en realidad, una comarca catalana sin uso administrativo porque ya sabéis que la comarca se divide en la Alt Empordà y lo Baix Empordà. Josep Pla solía denominar Empordanet la cercanía de su Palafrugell natal o la zona comprendida entre las Gavarres y el Montgrí. Sea como fuere, este lugar del país ha despertado la fascinación no solo de artistas, escritores o pintores, sino también de todos aquellos enamorados del turismo interno. Es, por lo tanto, un destino muy agradable para pasar un fin de semana.

Sentir las oleadas golpear las rocas al deshacerse de las sábanas o empezar la mañana entre natura desde un camping al Albera? La aventura y libertad del turismo rural o la calma y atención extraordinaria de un hotel de lujo? Quizás preferís el trato próximo de un hostal familiar o buscáis una casa de colonias por una estancia en grupo numeroso? El Ampurdán ofrece un catálogo extenso de lugares para dormir.

Calella de Palafrugell
Calella de Palafrugell.

Rutas gastronómicas y geográficas

Y una vez alojados, empezaréis a descubrir el encanto de esta tierra; rutas geográficas o gastronómicas, museos, patrimonio arquitectónico, espacios y parques naturales, playas y calas... las posibilidades son casi infinitas. La Mar d'Amunt, al norte del Cap de Creus, esconde calas ampurdanesas salvajes de rocas modeladas por la tramuntana. Más al sur, la Bahía de Rosas nos sirve de contraste: sus 15 kilómetros de arena y calma recorren los municipios ampurdaneses de Rosas, Castelló d'Empúries, Sant Pere Pescador y L'Escala.

Está claro que Cadaqués es, seguramente, el lugar más mediático del Alt Empordà. Y evidentemente merece la pena hacer una parada, sobre todo si el día no acaba masificado de gente. Pero también el Baix Empordà ofrece paisajes de postal. Calella de Palafrugell, por ejemplo, todavía conserva en cierto modo el encanto que se respiraba en los pueblos pescadores de la zona antes de que llegara el turismo de masas. Es curioso porque hablamos de turismo a la zona y, por un momento, parece cómo si nosotros no fuéramos, de turistas. Aunque no vengamos de tierras lejanas hay que ser conscientes que también estaremos haciendo turismo y, sobre todo, es muy importante, ya lo sabéis, no ir por los lugares baladrejant.

Escala a Mataró
L'Escala.

Bien, Calella de Palafrugell cuenta con pequeñas calas y su camino de ronda conecta el lugar con los pueblos del entorno, cómo Llafranc o Tamariu. Vale la pena una paseada por estos caminos, inspiradores y de vistas majestuosas. La Costa Brava, patrimonio catalán. Y hablante de patrimonio... preferís museos? Un paseo de veinticinco siglos de historia por la Ciudadela de Rosas o un repaso a la vida y obra daliniana desde uno de los edificios más emblemáticos de Higueras? Descubrimos plegados la evolución de la tradición vinícola desde una exposición de grifos o hacemos que una muestra de peonzas nos ayude a repasar iconos del arte catalán? Todo es posible al Ampurdán. Aquí te puedes guiar.

La cocina ampurdanesa

Evidentemente, la buena teca también es un reclamo de esta parte del territorio. Cocina mediterránea, en toda su expresión y originalidad. No es casualidad que el mar y montaña sea uno de los platos tradicionales de la cocina ampurdanesa. Del mar y la montaña obtienen los productos y la esencia que hacen única la gastronomía de la Ampurdán.

Son recetas que han nacido entre oleadas, al fogón de una barca de pesca; o que han cocido con el xup-xup de las cazuelas en una masía centenaria que vive acompañada de viña. Recetas que se alimentan del mar y beben de la tierra, que cosechan peces y mariscos, cazan setas y pasean entre manzanos y cerezos. La carta de presentación es maravillosa. El Ampurdán os espera.

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