Cinco clásicos de la Feria cómo la nube

Cugat Comas

Cinco clásicos de la Feria (que solo se toman allá)

Repasamos cinco clásicos de la Feria de Mataró: Vino montroy, algodón de azúcar, chufas, tramussos, manzana caramlitzada icoco al rajolinet

Con retraso de dos semanas y todo lujo de medidas de seguridad contra la Covid pero este viernes a Mataró llega la Feria y no es paso poca la gente a quien aquellas atracciones, aquellos sonidos, aquel garbuix, aquellos gritos, aquellas carcajadas nos encantan. Hagamos dentetes solo de pensar. Cómo en todo el que el imaginario colectivo común tiene en aprecio, cada cual es soberano de sus preferencias de una u otra atracción, de ir aquel día o el otro pero también es cierto que hay una serie de costumbres o de hábitos que prácticamente son exclusivos de la Feria, que solo se come o se bebe de forma entusiasta en aquel contexto.

Prácticamente nada del que encontramos a la Feria es único y exclusivo (por más que nos lo parezca) y podemos por ejemplo comer bocadillos de bacalao todo el año o hacernos rebujito en otros contextos. Sí. Pero hay ingredientes o productos que tienen el contexto cómo un elemento indispensable sin el cual no son el mismo. Hay clásicos de la Feria que prácticamente solo se comen o toman allá y que acaban para conferir un aire entre ancestral y pintoresco a encontrarlos siempre y establecer la tradición de comer una vez al año. Cuándo es Feria y para de contar.

(Por cierto 1: buena parte de los elementos especiales de los que hablaremos era habitual de entomar-los a una parada e irlos comiendo mientras hacías la paseada. Este año no puede ser así: solo se puede comer y beber en los espacios delimitados con tablas ante cada 'garito'. Cosas de la Covid).

(Por cierto 2: llega comunicado de prensa de la gente del Garbanzo Salado de la Plaza de Cuba, que resulta que hacen parada a la zona gastronómica y ofrecerán el bocadillo de bacalao propio de la Feria, ellos con salsa romesco. Que conste, puesto que aquí se habló del otro, el de Can Barbena, que no estarán).

Cinco clásicos de la Feria (que solo se toman allá)

Cinco clásicos de la Feria

 

  • El Montroy: Un clásico de clásicos, con aquella escenografía campestre y el vino que va brotando. El xato de este vino dulce del país valenciano y el acompañamiento de un tipo de tapón, de pan, embutido y oliva de baja alcurnia pero que te acompaña en la degustación. Las paradas de este vino dulce, con su vermellor e intensidad en el gusto, son auténticos puntos de peregrinación a la Feria. Si se hace el paseo, es recomendable atender a cómo van mutants los diferentes actores y actrices de reparto que siempre se reunían alrededor de la parada cómo los pastorcillos del pesebre hacen hacia lo establecía. El Montroy también lo encontrábamos y encontraremos a los Frankfurts más clásicos, un vino de alegría y ninguno adentro que esconde una peligrosidad intrínseca al vapuleo alcohólico si se hace abuso y no buen uso.
  • Algodón de azúcar: también conocido cómo nube de azúcar, casi siempre de color de rosa, es desde hace décadas el gran reclamo infantil en materia gastronómica, aquello que quieren sí o sí los pequeños y que, de hecho, es un tipo de atentado de azúcar que nos dejará los hijos entretenidos primero y adrenalínics después cómo si se hubieran tomado algo más fuerte. Atención al rato que requiere ir esfilagarsant el algodón, cómo sin ser consistente nos podemos llegar a cansar bastante pronto (pobres padres que a menudo se tienen que acabar los de la descendencia) y sobre todo cómo cogido con los dedos nos los puede dejar de un bruto y un enganxifós único.
  • Chufas y tramussos: La materia delgada de la horchata prácticamente solo toma protagonismo independiente en aquellos gotets de chufas frescas que se venden y que hacían de buen compartir. Rossegant-las, sacas aquellas trazas gustatives especiales y hay práctica unanimidad que, cuando has acabado, concluyes que el mejor es seguirlas destinando a la bebida única del verano. A la misma parada encontraremos tramussos, que es un entretenimiento que nunca sabes muy bien si te gusta o no pero que está demostrado que nunca ha hecho daño en nadie. Y por lo tanto puedes seguir con la tarea.

    Manzanas caramelitzades

  • Manzana confitada: Otro golpe de estado de la sacarosa y las calorías que presumptuosament hay quién denomina en gavatxo: pommes de amour. Parece un xupa-xups gigante de aquellos que el Stoichkhov lamía a las celebraciones ligueras del Dream Team para honorar a Cruyff. Son manzanas cubiertas de una capa intensa de carmel caramel·litzat por el cual también acostumbras a acabar con los morros embadurnados.
  • Trozos de coco: No será aquí que digamos que de coco solo se come por la feria, puesto que sacarlo a tabla cualquiera otro día, con aquel ritual suyo de abrirlo a golpes de martillo para mirar si es bueno, con aquel escampall que se hace, es garantía de buen rato. Pero reconoceremos que en ninguna parte tiene el encanto rupestre y único de aquellos trozos dispuestos en fresco con un rajolí constando que lo mantiene. Es verlo y querer. Dice la leyenda negra que los trozos van de una feria a la otro hasta que "salen". Ni caso. Ningún coco cómo el de la Feria, ni que sea por mítico. Incluso puedes ganar de enteros haciendo puntería al 'echo'.